Infiltración intraósea de rodilla

A finales del año 2014 se publicó una nueva técnica de tratamiento de la artrosis avanzada mediante infiltración intraosea de PRP (Plasma Rico en Plaquetas). La infiltración intraarticular PRP es un tratamiento prometedor para la artrosis de rodilla de alto grado.

El diagnóstico de la artrosis se basa en los hallazgos clínicos y radiográficos, y los pacientes con artrosis de rodilla femoro-tibial grado IV o grado III  (clasificación basada en la escala Ahlbäck) son considerados candidatos para esta técnica.

La técnica consiste en realizar la infiltración intraósea de PRP en el hueso subcondral, que se encuentra afectado en la artrosis.

De esta manera se amplia la utilidad del PRP, no solo a nivel intraarticular como ya se viene utilizando desde hace años, sino también a nivel intraoseo lo que le permite actuar directamente sobre el hueso subcondral, que está implicado en la progresión de la artrosis. Así, esta técnica implica una nueva forma de administración de PRP que puede retrasar la artroplastia (prótesis) de rodilla.

Por otra parte, se puede aplicar no sólo para la artrosis avanzada grave,sino también en otras patologías en las que el hueso subcondral es muy importante en su origen, tales como lesiones de necrosis y y las lesiones osteocondrales.

La infiltración intraósea mejora la comunicación entre el cartílago y el hueso subcondral de tal manera que el PRP alcanza las capas más profundas del cartílago.

Además, la infiltración de PRP directamente en el hueso subcondral actua en este tejido y en las células madre mesenquimales presentes en el permitiendo que se mantegan esas células en la matriz formada por el PRP y de esta manera modulan el proceso de reparación del hueso subcondral, lo cual tiene un efecto directo en la detención de la progresión de la artrosis.

Por  tanto, con esta nueva técnica, se aumenta la gama de acción del PRP con una mayor eficacia, no solo en la artrosis avanzada sino también en otras patología tales como la necrosis de la meseta tibial o el cóndilo femoral y durante el tratamiento quirúrgico de las lesiones osteocondrales.

Fuente

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25685680

Texto completo

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4314556/pdf/main.pdf

Tratamiento de la artrosis

¿Qué tratamientos existen hoy en día?

Existen diversos tratamientos para la artrosis dependiendo del grado de afectación de la articulación a tratar. Dichos tratamientos abarcan desde los tratamientos conservadores y menos invasivos para la articulación hasta los más invasivos (cirugía en sus diferentes opciones).

Tabla de tratamientos invasivos y de tratamientos no invasivos para la Artrosis

1.- Dentro de los tratamientos conservadores, como primeras medidas no farmacológicas, y siempre adaptándolos a las características individuales, podemos encontrar:

  • Realización de la actividad y ejercicio físico.
  • Mantenimiento de un peso corporal normal (Índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 – 24,99)
  • Alimentación y nutrición variada, equilibrada y moderada.
  • Tratamientos con fisioterapia
  • Suplementos alimentarios (cúrcuma, vitamina D, ácidos grasos poliinsaturados (omega 3), magnesio)

2.- El segundo escalón de los tratamientos conservadores son las medidas farmacológicas, que a su vez pueden ser mediante medicación oral o inyectable.

En cuanto a medicación oral:

  • Analgésicos. Los más comunes son paracetamol, metamizol y ketorolaco.
  • Antiinflamatorios (AINEs). Los más utilizados a nivel articular son los AINEs inhibidores selectivos COX-2 (celecoxib, etericoxib…), AINEs fenilacéticos (diclofenaco, aceclofenaco…), AINEs propiónicos (ibuprofeno, naproxeno…)
  • Opioides. Los más comunes son el tramadol y el fentanilo (en parches).
  • Corticoides. Los más comunes son la betametasona, dexametasona y la prednisona.
  • Condroprotectores. Los más utilizados son el colágeno hidrolizado, el condroitín sulfato, el sulfato de glucosamina y el ácido hialurónico oral.

En cuanto a medicación inyectable:

  • Ácido hialurónico en preparaciones inyectables intrarticulares. Utilizado de forma intrarticular como viscosuplementación, además de favorecer la producción endógena de hialurónico.
  • Plasma rico en plaquetas o también llamado PRP es un producto biológico autólogo, que se obtiene de la propia sangre del paciente, tomando una muestra por una punción venosa, que posteriormente se centrifuga para separar los distintos componentes (glóbulos blancos, rojos, plaquetas, plasma). Una porción del centrifugado contiene plasma rico en plaquetas. Estas células poseen gránulos con un gran número de sustancias llamadas “factores de crecimiento” que promueven la migración y división celular. Estos factores, presentes en las plaquetas y en el plasma sanguíneo, tienen el potencial de estimular la respuesta reparativa de los tejidos dañados.
  • Concentrado de citoquinas. Proceso similar a la obtención de PRP, realizando una selección de las citoquinas, tras la activación de la cascada de coagulación entre los factores de crecimiento del plasma y de las plaquetas. Su finalidad es antiinflamatoria principalmente.
  • Células madre mesenquimales también conocidas como células madre estromales o MSCs (mesenchymal stem cells), que son obtenidas del tejido adiposo (la grasa) o de la médula ósea del interior de algunos huesos) y que luego se procesan mediante concentrado o cultivo. La inyección de células madre mesenquimales tiene la capacidad de regeneración de tejidos óseos, musculares y tendinosos, y una gran potencia antinflamatoria a nivel intraarticular.

3.- Los tratamientos invasivos son aquellos que modifican la estructura articular. Consisten en realizar cambios quirúrgicos en las articulaciones. Se trata del último escalón del tratamiento de la artrosis y se consideran un tratamiento irreversible. Los tratamientos invasivos son:

  • Lavado artroscópico o Toillete. Realización artroscópica de un lavado articular con suero fisiológico y la extirpación de tejido inflamatorio. Indicado para la eliminación de inflamación del tejido sinovial (sinovitis) crónico y para el lavado articular de cuerpos libres y fragmentos de cartílago. De forma aislada este tratamiento se ha demostrado poco eficaz.
  • Osteotomías correctoras. Supone la realización de cortes a nivel óseo que permiten un cambio en la alineación de la extremidad, disminuyendo el sufrimiento articular o la sobrecarga de la zona lesionada.
  • Artroplastias o prótesis articulares. Supone la sustitución de la articulación por componentes protésicos de diversos materiales (metal, polietileno, cerámica, etc..). Lo más habitual son las prótesis de rodilla o las de cadera.

A la hora de la indicación del tratamiento el responsable debe ser un médico debidamente formado en el tratamiento de la artrosis. Si tras estos capítulos sobre la artrosis todavía tienes dudas, puedes ponerte en contacto con nosotros y trataremos de resolverlas.

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Antiinflamatorios no esteroideos

Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) están entre los fármacos más utilizados en el mundo para el tratamiento de los síntomas de la artrosis, y son tomados por el 20-30% de las personas mayores en los países desarrollados.

Debido al potencial de efectos secundarios significativos de estos medicamentos en el hígado, el estómago, el tracto gastrointestinal y el corazón, incluyendo la muerte, las guías internacionales de tratamiento no recomiendan su uso a largo plazo para tratar la artrosis. Uno de los efectos secundarios mejor documentados pero menos conocidos a largo plazo de los AINE es su impacto negativo en el cartílago articular.

Uso de AINEs (antinflamatorios no esteroideos) según la edad. En algunas poblaciones, especialmente entre los ancianos, más del 30% utilizan regularmente AINEs

Fuente:  Chiroli S, et al. Utilisation pattern of nonspecific nonsteroidal anti-inflammatory drugs and COX-2 inhibitors in a local health service unit in northeast Italy. 2003. Clin Drug Invest. 23(11):751-760.

En la articulación normal, existe un equilibrio entre el proceso continuo de degradación (destrucción) y de reparación de la matriz del cartílago que recubre las articulaciones. En la artrosis, hay una interrupción de este equilibrio y se inclina la balanza hacia los procesos catabólicos (destrucción y descomposición) de los condrocitos (las células que forman el cartílago). De la literatura científica (estudios in vitro e in vivo tanto en animales como en seres humanos) se desprende claramente que los AINEs tienen un efecto significativamente negativo sobre la matriz del cartílago, lo que provoca una aceleración del deterioro del cartílago articular en las articulaciones artrósicas.

La evidencia científica, cada vez mayor, demuestra que los AINEs no tienen ningún efecto beneficioso sobre el cartílago articular en la artrosis y paradójicamente aceleran la misma enfermedad para la cual son prescritos y tan frecuentemente usados.

Algunos de los efectos de los AINEs en el cartílago articular en la artrosis incluyen:

  • Inhibición de la proliferación de condrocitos
  • Inhibición de la síntesis de componentes de la matriz celular
  • Inhibición de la síntesis de glicosaminoglicanos, de colágeno y de proteoglicanos.

El efecto neto de todos estos procesos de inhibición es una aceleración de la destrucción del cartílago articular.

El efecto neto de todos estos procesos de inhibición es una aceleración de la destrucción del cartílago articular.

Los condrocitos producen PGE2 en respuesta a una lesión. Los AINEs, especialmente aquellos que bloquean la COX-2, inhiben la síntesis de PGE2 en los condrocitos, bloqueando así el principal mecanismo de reparación inflamatoria del propio cuerpo. A largo plazo, esto acelerará la artrosis degenerativa de la articulación.

En los estudios en humanos, se ha demostrado que los AINEs aceleran la progresión radiográfica de la artrosis de la rodilla y la cadera. Para aquellos que usan AINEs en comparación con los pacientes que no los usan, los reemplazos de las articulaciones (prótesis) ocurren con anterioridad y con mayor rapidez y frecuencia.

Además, el uso masivo de AINEs en pacientes con artrosis desde su introducción en los últimos cuarenta años es una de las principales causas del rápido aumento de la necesidad de reemplazos de cadera y rodilla, tanto ahora como en el futuro.

Si bien es admirable que las diversas organizaciones médicas y científicas eduquen a los médicos y al público sobre la necesidad de limitar el uso de AINEs en la artrosis, sería recomendable que se incluyese la siguiente etiqueta de advertencia en cada frasco o recipiente de antinflamatorios no esteoideos.

Evidencia Científica

El uso de este medicamento antiinflamatorio no esteroideo ha demostrado, en estudios científicos, la aceleración de la destrucción del cartílago articular en la artrosis. El uso de este producto plantea un riesgo significativo de acelerar el deterioro de las articulación con artrosis. Cualquier persona que utilice este producto para el dolor de la artrosis debe estar bajo el cuidado de un médico. El uso de este producto debe ser con la dosis más baja y por la duración más corta de tiempo posible

Si el uso de AINEs continúa, entonces lo más probable es que continuarán aumentando también, de forma exponencial los pacientes con artrosis degenerativa y las subsecuentes cirugías del sistema musculoesquelético, incluyendo reemplazos de rodilla y cadera (prótesis), así como cirugías de la columna vertebral.

Fuente:

BIBLIOGRAFIA –
Soporte Científico de los Tratamientos con PRP y Células Madre