Retrasos de consolidación de las fracturas y Pseudoartrosis. Plasma Rico en Plaquetas y Células Madre como alternativa al tratamiento quirúrgico



Hasta hace unos años, cuando existía un retraso de la consolidación en una fractura o cuando ya se producía una pseudoartrosis (flata de consolidación pasados 6 meses) la única opción de tratamiento que existía era la cirugía. La única forma de tratamiento consistía en una cirugía abierta en la que se reavivaban los bordes de la fractura para estimular la consolidación ósea, se aportaba injerto de hueso y se estabilizaba la fractura, habitualmente con placas y tornillos.

En la actualidad, el avance de la medicina regenerativa nos aporta alternativas satisfactorias en casos de retrasos de consolidación o pseudoartrosis. La utilización de plasma rico en plaquetas (factores de crecimiento), junto con la utilización de células madre ofrecen alternativas de tratamiento eficaces y mucho menos agresivos que las alternativas quirúrgicas tradicionales.

Utilización de Terapias Biológicas en fractura de húmero.

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La rodilla es una articulación tipo bisagra, es decir,  se trata de una articulación con movimientos unidereccionales que alcanzan un rango de movimiento desde 0º hasta 140º.

Las estructuras estabilizadoras articulares por excelencia son los ligamentos. Los ligamentos están compuestos principalmente por una sustancia proteica que es el colágeno.

Las fibras de colágeno tiene una alta capacidad de elasticidad y resistencia que aportan a la articulación una movilidad simétrica, evitando así que existan un rango mayor de movimiento.

Los ligamentos principales de la rodilla son:

  • Ligamento colateral medial o ligamento lateral interno (LLI)
  • Ligamento colateral lateral o ligamento lateral externo (LLE)
  • Ligamento cruzado anterior (LCA)
  • Ligamento cruzado posterior (LCP)
  • Ligamento femoro-patelar medial (LFPM)

Cuando se produce una lesión de los ligamentos de la rodilla se produce una inestabilidad articular. La inestabilidad de rodilla puede diferenciarse principalmente como:

  • Inestabilidad aguda. Habitualmente no tiene más de 8-12 semanas de evolución. Está provocada por un traumatismo o torsión que provoca una lesión ligamentosa, habitualmente una rotura parcial o completa del ligamento. en este apartado incluiríamos los esguinces de rodilla, que son nada más y nada menos que distensiones agudas de los ligamentos.
  • Inestabilidad crónica. Generalmente tiene entre 3 meses y años de evolución. Está provocada por una lesión aguda antigua mal cicatrizada, o por un déficit estructural como puede ser una perdida de menisco o cartílago articular.

 

Las causas de la inestabilidad crónica pueden ser de diferente origen. Los más habituales que encontramos son:

  • Meniscectomía parcial o total. Son aquellos casos en los que hace años se realizó una cirugía de recorte del menisco y tras la reducción del amortiguador natural de la rodilla (el menisco) se produce una disminución del espacio articular lo que provoca una insuficiente tensión del ligamento colateral.
  • Artrosis. Cuando existe una degeneración articular o artrosis de rodilla, el espacio intrarticular disminuye por el desgaste del cartílago y los meniscos, provocando igualmente una insuficiente tensión del ligamento colateral.
  • Traumatismo antiguo en el que se lesionaron los ligamentos, produciendo una distensión y cicatrizando más elongados. En el momento del traumatismo agudo no hubo dolor ni sensación de inestabilidad, pero con el paso del tiempo esa inestabilidad se transforma en dolor crónico insidioso.
  • Luxación o subluxación rotuliana. Cuando existe un episodio de luxación o subluxación rotuliana el ligamento que contiene la rótula centrada y estable se lesiona. Este ligamento es el ligamento femoro-patelar medial, en ocasiones queda elongado o roto parcialmente favoreciendo los nuevos episodios de luxación u subluxación.

 

La sintomatología habitual en la inestabilidad crónica de rodilla son:

  • Dolor de comienzo insidioso sin antecedente traumático ni mal gesto.
  • Sobrecarga articular tras la realización de una actividad física exigente.
  • Inflamación tras actividad física intesa.
  • En los casos más avanzados, sensación de fallo o inseguridad articular.

El dolor crónico de rodilla puede esconder una inestabilidad crónica ligamentosa de base.

Una inestabilidad crónica de rodilla puede conllevar a un mayor movimiento y golpeo anormal de la articulación de la rodilla, provocando daños en el cartílago, meniscos y resto de la articulación desencadenando una artrosis incipiente.

La inestabilidad crónica de rodilla está presente en el 90% de los casos de artrosis de rodilla.

El ejemplo más fácil de inestabilidad crónica de es aquel coche en el que la rueda se encuentra sin atornillar completamente. Esta rueda va a traquetear más de lo establecido provocando un deterioro y desgaste del caucho de la rueda (nuestro cartílago) y deteriorando los amortiguadores (nuestros meniscos) provocando que necesitemos realizar un cambio de rueda de forma más temprana (la colocación de una prótesis articular).

 

 

En muchas ocasiones la inestabilidad crónica de rodilla es obviado por muchos profesionales siendo la causa principal y desencadenante de otros problemas articulares.

Es importante un correcto diagnóstico mediante exploración física, y pruebas complementarias si fuera necesario, por un traumatólogo especializado en ello.

El tratamiento para la estabilización articular consiste en la retracción de los ligamentos dañados mediante la PROLOTERAPIA.

La proloterapia actúa mediante la inyección de una sustancia proliferante llamada dextrosa en el ligamento y en las uniones al hueso o entesis. Esta sustancia inyectada provoca una inflamación localizada y activa la llamada cascada de la inflamación atrayendo células regeneradoras de tejido y generando colágeno en las estructuras dañadas.

Es un procedimiento que se realiza en sesiones de ente 3 a 6 sesiones, mediante anestesia local, en diversos puntos y recorridos de los ligamentos dañados. Se trata de un tratamiento mínimamente invasivo y de forma ambulatoria.

El tratamiento siempre debe hacerse conjunto de toda la articulación, realizando una valoración previa de las lesiones ligamentosas y de otras estructuras como meniscos, cartílago o hueso.

En primer lugar se debe valorar la estabilidad articular, y establecer las lesiones existentes: artrosis o lesión osteocondral; lesión ligamentosa ; y/o lesión meniscal.

Tras el diagnóstico de las lesiones se procede a establecer un tratamiento conservador a través de la medicina regenerativa.

En una artiuclación inestable y con artrosis o lesión osteocondral (defecto de cartílago) las opciones de tratamiento son la utilización de Células Madre Mesenquimales (MSCs) obtenidas de la grasa o de la médula ósea cuando hay un gran deterioro articular, y/o la utilización de plasma rico en plaquetas (PRP) a nivel intrarticular o intraoseo. Además para conseguir la estabilización de la artiuclación los ligamentos deben tratarse con Proloterapia.

En una articulación inestable y con lesión ligamentosa las opciones son la utilización del plasma rico en plaquetas (PRP) y/o la Proloterapia, a valoración de la distensión o lesión del ligamento.

En una articulación inestable y con lesión meniscal el tratamiento que se indica es la utilización de PRP a nivel intrameniscal, en el caso de existir una rotura estable del menisco, y una estabilización de los ligamentos coronarios que son los que contienen el menisco.

En definitiva un concepto amplio de tratamiento en el que pretendemos tratar las lesiones existentes de la articulación y preservar en las mejores condiciones la misma.

Existe un mecanismo de alerta que avisa al organismo de que el cuerpo está sufriendo daños. En argot médico se conoce como dolor agudo. Gracias a él, se rechazan instintivamente las situaciones perjudiciales y que ponen en peligro al organismo.

Cuando el dolor se mantiene en el tiempo durante más de 3 meses o cuando supera un mes tras el tiempo de cicatrización o curación normal de la lesión de base, se denomina dolor crónico.

Una de cada seis personas padece dolor crónico, pero pocos se lo tratan por falta de información.

El dolor crónico no sirve para nada: solo molesta. Se calcula que diez millones de españoles sufren dolor de forma repetida. La Sociedad Española del Dolor (SED) estima que entre el 40% y el 80% de las consultas médicas están relacionadas con el dolor, siendo la causa más frecuente por la que los pacientes acuden al centro médico. El 35% de los pacientes vive sufriendo dolor durante toda su vida. En la espalda, en las articulaciones, en la zona pélvica, en la cabeza… Ninguna parte del cuerpo está a salvo.

En ocasiones, el dolor se trata sintomatológicamente con analgésicos y antiinflamatorios pero no se llega a tratar la causa del mismo.

Esta es la parte más compleja, saber de dónde proviene el dolor cronificado.

 

Dolor crónico en las articulaciones

Revisando las cifras del dolor crónico articular observamos:

  • Un 10% de la población padece dolor articular.
  • De todas las personas que sufren algún dolor, un 20% padece un dolor de tipo articular.
  • El 25% de los hombres y el 40% de las mujeres de entre 60 y 70 años sufren artrosis.
  • Las causas más comunes de dolor articular son la artrosis, la artritis reumatoide, gota y la artritis psoriásica, pero puede deberse a muchas otras causas que deben ser identificadas dado que el tratamiento variará.

Para obtener los mejores resultados en dolor crónico articular los analgésicos ayudan pero no garantizan el éxito, además éstos se pueden acompañar de efectos secundarios a corto y largo plazo que debemos vigilar.

El objetivo no es solo la disminución de la intensidad del mismo, sino también la recuperación funcional, social y psicológica del paciente, si se encuentran afectadas.

Para ello, es necesario un enfoque amplio del dolor articular, la clave para tratar con éxito este problema crónico.

Durante años hemos estado acostumbrados a tratar el dolor crónico mejorando las características del interior de la articulación, sin tener en cuenta a lo que envuelve la misma. El deterioro y pérdida de tensión de los ligamentos que rodean las articulaciones hacen que “traqueteen” las articulaciones y sean la causa principal del comienzo de un desgaste articular mayor.

Por lo que vemos que en muchos casos de artrosis o deterioro articular la causa de base es la inestabilidad crónica.

Lo asemejamos a la rueda del coche que se desgasta con el uso y la cual tratamos de mejorar su superficie o cambiar la rueda para mejorar la conducción. En este caso, nos enfocamos en tratar lo más visible, la rueda, pero dejamos de lado la revisión de los amortiguadores y la alineación de los ejes, siendo la causa principal que provoca el deterioro mayor de la rueda.

Es de vital importancia la exploración complementaria que se realiza en consulta para la valoración de la inestabilidad de la articulación. Una experiencia y maniobras específicas conducirán a una diagnóstico completo de la patología articular.

Es importante destacar que la experiencia del traumatólogo o especialista es clave para un buen diagnóstico de inestabilidad crónica.

 

La Proloterapia

La proloterapia consiste en el tratamiento que realizamos sobre los ligamentos y tendones que rodean las articulaciones mediante inyecciones de Dextrosa, como sustancia proliferante, con la finalidad de crear colágeno en las estructuras ligamentosas y tendinosas y aportar mayor sostén a las articulaciones.

La dextrosa provoca que nuestros ligamentos y tendones creen un extra de colágeno proporcionando mayor estabilidad articular.

La proloterapia se aplica en sesiones separadas de 4 semanas y habitualmente son necesarias entre 3 y 5 sesiones para lograr un resultado óptimo. La estabilización de la articulación mediante las inyecciones de Dextrosa es un proceso progresivo.

En articulaciones como la rodilla podemos llegar a tratar inestabilidades crónicas que provocan un traqueteo articular y por ello un mayor avance de la artrosis, o incluso daños en meniscos y cartílago articular provocadas por inestabilidades subclínicas crónicas.

 

El Plasma Rico en Plaquetas o Factores de crecimiento

En el caso del tratamiento a nivel intrarticular de las lesiones o el deterioro articular, el plasma rico en plaquetas en la opción indicada. Los factores de crecimiento provenientes del plasma de la sangre ayudan a disminuir la inflamación articular y el dolor intrarticular, y regenerar estructuras meniscales.

En casos más avanzados de deterioro articular se opta por la utilización de células madre mesenquimales, ya pueden ser provenientes de la médula ósea o de la grasa.

 

Ambas terapias, Proloterapia y Plasma Rico en Plaquetas, son complementarias, y engloban un tratamiento integral de la articulación dañada y que sufre un dolor crónico.