,

Objetivo Solidario ITRAMED 2.018: ayudando con Proloterapia

A mediados del pasado año se me presento la oportunidad de poder colaborar con una ONG Americana en un proyecto muy ilusionante, en Honduras, del que quise formar parte de inmediato, y así mismo animé a compartir la experiencia a la enfermera que forma parte de mi equipo de trabajo. Aquí es donde comenzó el objetivo solidario ITRAMED de 2018.

Hackett Hemwall Patterson Foundation es una ONG que lleva 49 años acudiendo a diferentes pueblos de Honduras a ofrecer servicios médicos a las personas con pocos recursos y de forma gratuita.

El día 1 de Marzo de 2018 comenzó nuestra aventura. Nos reunimos con los organizadores y el resto de voluntarios (principalmente personal sanitario) en San Pedro de Sula (Honduras). Muchos de ellos, al igual que nosotros, vivían esa experiencia por primera vez, formando entre todos la “Brigada del dolor de huesos”, como así le llaman en Honduras.

Los dos primeros días estuvimos organizando y montando las instalaciones en las que trabajaríamos durante las siguientes 2 semanas. La Cruz Roja Hondureña y algunas Iglesias colaboraban con la cesión de sus instalaciones. Un ir y venir constante, cargando cajas y material médico, organizando los dispensarios y montando las salas donde atenderíamos a los pacientes. A partir del tercer día el grupo grande de voluntarios se dividió en 3 grupos para poder atender a los 3 dispensarios que habíamos montados en los pueblos de La Ceiba, Tela y Olanchito.

En la “Brigada del dolor de huesos” de la que formamos parte ofrecíamos tratamiento para los dolores articulares y las lesiones de tendones, ligamentos y articulaciones mediante técnicas de Proloterapia.

La proloterapia consiste en la inyección de una sustancia proliferante (habitualmente la dextrosa) en las zonas dolorosas de las inserciones de ligamentos y tendones lesionados, así como en articulaciones dolorosas y con artrosis. El resultado es la formación de fibras de colágeno en las estructuras lesionadas, lo cual aumenta la estabilidad de dichas estructuras y de esa forma se consigue el alivio del dolor y la reparación de las lesiones.

Esta técnica se lleva utilizando desde 1960 para el alivio de lesiones y dolores crónicos, aunque es una técnica que está más desarrollada en Estados Unidos y Centro-América.

Y así comenzamos el primer lunes a ofrecer servicios a la comunidad durante dos semanas seguidas.

Las salas estaban acondicionadas con ventiladores para poder aliviar los 30 grados ambientales con el 80% de humedad, a lo que nos acostumbramos con rapidez (no había más opción).

Me llamaba poderosamente la atención el hecho de que muchos pacientes acudían nuevamente a realizarse el tratamiento de Proloterapia tras haberse realizado el mismo tratamiento, en años previos, pero en otras articulaciones de las cuales habían mejorado completamente de su dolor.

Se formaban filas sorprendentes en la entrada de la Iglesia con muchas personas esperando a coger número para poder ser atendidas, y muchas de ellos acudían 2 ó 3 días antes para poder acceder a un número.

Había personas que acudía tras realizar 8 horas de viaje en autobús para recibir tratamiento, incluso personas que acudían a tratarse las rodillas y llegaban caminando durante 2 horas.

En ocasiones la luz se cortaba mientras realizábamos un tratamiento, pero ello no impedía que con una linterna o frontal pudiéramos acabar nuestro tratamiento a los pacientes.

Cuando un paciente entraba a través de la cortina de las salas su primera palabra era “Gracias”. Sin duda esa ha sido la palabra que con diferencia más hemos oído durante esos días. Y la siguiente ha sido “Que Dios le bendiga”.

Todo fluyó con total normalidad durante los 15 días gracias a una gran organización que nos recordaba hidratarnos cada hora, nos abastecía de todo el material necesario para ofrecer los tratamientos y un lugar de descanso; y gracias también a unos magníficos profesionales sanitarios con los que pudimos colaborar en la práctica clínica diaria y con los que intercambiamos experiencias y buenos momentos.

Han sido dos semanas de vivencias inolvidables, aportándonos una experiencia muy gratificante, además de un importante aprendizaje en valores.

Cumplido con creces nuestro “Objetivo solidario ITRAMED 2018”, y ¿por qué no?, para repetir en próximos años.

 

Gonzalo Mora

Factores de crecimiento y proteinas antiinflamatorias: Orthokine

Tratamiento Orthokine

¿Qué es Orthokine?

Orthokine es un tratamiento autólogo , es decir que proviene de nuestra propia sangre, sin ningún agente externo y que contiene una alta concentración de proteínas antiinflamatorias y factores de crecimiento ocasionando una importante disminución del dolor y de la inflamación.

Utilizado desde hace años y en continuo estudio por uno de sus principales maestros Peter Wehling.

¿Para qué sirve?

Los factores de crecimiento y las citoquinas de la sangre actúan en los tejidos articulares con el objetivo de:

  • Potenciar los mecanismo de reparación y regeneración del propio paciente
  • Reducir el dolor articular y la inflamación.
  • Frenar el avance de la artrosis

 

¿Qué lo diferencia de otras terapias celulares regenerativas?

Coincide con otras terapias regenerativas en la alta cantidad de factores de crecimiento que tiene. Y se diferencia principalmente del resto por la alta concentración de proteínas antiinflamatorias de la sangre o citoquinas que contiene. Esta característica destacada le hace que sea más una terapias más potente a nivel antiinflamatorio en articulaciones con artrosis, y a su vez tenga efecto condroprotector y frene el avance de la artrosis.

¿Qué indicaciones tiene el tratamiento con Orthokine?

El tratamiento con Orthokine está principalmente indicado en:

  • Artrosis (fases avanzadas)
  • Artritis reumatoide
  • Bursitis
  • Síndromes facetarios lumbares, sacros, dorsales y cervicales

Artrosis de columna lumbar

 

 

¿Quién ha desarrollado la terapia Orthokine?

Orthokine fue desarrollado por el Dr. Peter Wehling (traumatólogo y neurocirujano) y por el Dr. Julio Reinecke (biólogo molecular) en Orthogen GmbH (Düsseldorf) en colaboración con el Prof. Chris Evans, de la Universidad de Harvard y el Profesor Paul Robbins, de la Universidad de Pittsburg.

El Dr. Mora tuvo la ocasión de coincidir con el profesor Dr. Peter Wheling en un curso el pasado Noviembre en Madrid

,

El Plasma Rico en Plaquetas en la Artrosis Avanzada

Infiltración intraósea de rodilla

A finales del año 2014 se publicó una nueva técnica de tratamiento de la artrosis avanzada mediante infiltración intraosea de PRP (Plasma Rico en Plaquetas). La infiltración intraarticular PRP es un tratamiento prometedor para la artrosis de rodilla de alto grado.

El diagnóstico de la artrosis se basa en los hallazgos clínicos y radiográficos, y los pacientes con artrosis de rodilla femoro-tibial grado IV o grado III  (clasificación basada en la escala Ahlbäck) son considerados candidatos para esta técnica.

La técnica consiste en realizar la infiltración intraósea de PRP en el hueso subcondral, que se encuentra afectado en la artrosis.

De esta manera se amplia la utilidad del PRP, no solo a nivel intraarticular como ya se viene utilizando desde hace años, sino también a nivel intraoseo lo que le permite actuar directamente sobre el hueso subcondral, que está implicado en la progresión de la artrosis. Así, esta técnica implica una nueva forma de administración de PRP que puede retrasar la artroplastia (prótesis) de rodilla.

Por otra parte, se puede aplicar no sólo para la artrosis avanzada grave,sino también en otras patologías en las que el hueso subcondral es muy importante en su origen, tales como lesiones de necrosis y y las lesiones osteocondrales.

La infiltración intraósea mejora la comunicación entre el cartílago y el hueso subcondral de tal manera que el PRP alcanza las capas más profundas del cartílago.

Además, la infiltración de PRP directamente en el hueso subcondral actua en este tejido y en las células madre mesenquimales presentes en el permitiendo que se mantegan esas células en la matriz formada por el PRP y de esta manera modulan el proceso de reparación del hueso subcondral, lo cual tiene un efecto directo en la detención de la progresión de la artrosis.

Por  tanto, con esta nueva técnica, se aumenta la gama de acción del PRP con una mayor eficacia, no solo en la artrosis avanzada sino también en otras patología tales como la necrosis de la meseta tibial o el cóndilo femoral y durante el tratamiento quirúrgico de las lesiones osteocondrales.

Fuente

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25685680

Texto completo

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4314556/pdf/main.pdf