Pau Gasol, jugador español en la NBA sufre una fractura de estrés en su pie izquierdo, el mismo que se lesionó en el Mundial de 2006 en el partido de semifinales entre España y Argentina y donde se fracturó el quinto hueso metatarsiano. En esa ocasión tuvo que ser intervenido para la colocación de un tornillo de titanio en el hueso fracturado y estuvo de baja un tiempo de cuatro meses.

Faltan datos para conocer si la fractura por estrés en el pie izquierdo de Pau Gasol es en el mismo hueso que tuvo que ser operado en 2006.

El equipo médico de los San Antonio Spurs está valorando el estado del jugador español que de momento permanece fuera de la cancha con una bota de protección.

Pau Gasol hace escasos días tras ser tratado de forma conservadora con una bota tipo Walker

 

El especialista en traumatología, Gonzalo Mora, de la clínica ITRAMED y los especialistas en Ciencias de la Actividad Físcia, Jorge Jiménez, y en Fisioterapia, Pablo Ramírez, de la clínica Salud Deportiva Alxen, nos aportan sus conocimientos sobre la lesión sufrida por Pau Gasol y qué se espera de su recuperación.

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A mediados del pasado año se me presento la oportunidad de poder colaborar con una ONG Americana en un proyecto muy ilusionante, en Honduras, del que quise formar parte de inmediato, y así mismo animé a compartir la experiencia a la enfermera que forma parte de mi equipo de trabajo. Aquí es donde comenzó el objetivo solidario ITRAMED de 2018.

Hackett Hemwall Patterson Foundation es una ONG que lleva 49 años acudiendo a diferentes pueblos de Honduras a ofrecer servicios médicos a las personas con pocos recursos y de forma gratuita.

El día 1 de Marzo de 2018 comenzó nuestra aventura. Nos reunimos con los organizadores y el resto de voluntarios (principalmente personal sanitario) en San Pedro de Sula (Honduras). Muchos de ellos, al igual que nosotros, vivían esa experiencia por primera vez, formando entre todos la “Brigada del dolor de huesos”, como así le llaman en Honduras.

Los dos primeros días estuvimos organizando y montando las instalaciones en las que trabajaríamos durante las siguientes 2 semanas. La Cruz Roja Hondureña y algunas Iglesias colaboraban con la cesión de sus instalaciones. Un ir y venir constante, cargando cajas y material médico, organizando los dispensarios y montando las salas donde atenderíamos a los pacientes. A partir del tercer día el grupo grande de voluntarios se dividió en 3 grupos para poder atender a los 3 dispensarios que habíamos montados en los pueblos de La Ceiba, Tela y Olanchito.

En la “Brigada del dolor de huesos” de la que formamos parte ofrecíamos tratamiento para los dolores articulares y las lesiones de tendones, ligamentos y articulaciones mediante técnicas de Proloterapia.

La proloterapia consiste en la inyección de una sustancia proliferante (habitualmente la dextrosa) en las zonas dolorosas de las inserciones de ligamentos y tendones lesionados, así como en articulaciones dolorosas y con artrosis. El resultado es la formación de fibras de colágeno en las estructuras lesionadas, lo cual aumenta la estabilidad de dichas estructuras y de esa forma se consigue el alivio del dolor y la reparación de las lesiones.

Esta técnica se lleva utilizando desde 1960 para el alivio de lesiones y dolores crónicos, aunque es una técnica que está más desarrollada en Estados Unidos y Centro-América.

Y así comenzamos el primer lunes a ofrecer servicios a la comunidad durante dos semanas seguidas.

Las salas estaban acondicionadas con ventiladores para poder aliviar los 30 grados ambientales con el 80% de humedad, a lo que nos acostumbramos con rapidez (no había más opción).

Me llamaba poderosamente la atención el hecho de que muchos pacientes acudían nuevamente a realizarse el tratamiento de Proloterapia tras haberse realizado el mismo tratamiento, en años previos, pero en otras articulaciones de las cuales habían mejorado completamente de su dolor.

Se formaban filas sorprendentes en la entrada de la Iglesia con muchas personas esperando a coger número para poder ser atendidas, y muchas de ellos acudían 2 ó 3 días antes para poder acceder a un número.

Había personas que acudía tras realizar 8 horas de viaje en autobús para recibir tratamiento, incluso personas que acudían a tratarse las rodillas y llegaban caminando durante 2 horas.

En ocasiones la luz se cortaba mientras realizábamos un tratamiento, pero ello no impedía que con una linterna o frontal pudiéramos acabar nuestro tratamiento a los pacientes.

Cuando un paciente entraba a través de la cortina de las salas su primera palabra era “Gracias”. Sin duda esa ha sido la palabra que con diferencia más hemos oído durante esos días. Y la siguiente ha sido “Que Dios le bendiga”.

Todo fluyó con total normalidad durante los 15 días gracias a una gran organización que nos recordaba hidratarnos cada hora, nos abastecía de todo el material necesario para ofrecer los tratamientos y un lugar de descanso; y gracias también a unos magníficos profesionales sanitarios con los que pudimos colaborar en la práctica clínica diaria y con los que intercambiamos experiencias y buenos momentos.

Han sido dos semanas de vivencias inolvidables, aportándonos una experiencia muy gratificante, además de un importante aprendizaje en valores.

Cumplido con creces nuestro “Objetivo solidario ITRAMED 2018”, y ¿por qué no?, para repetir en próximos años.

 

Gonzalo Mora