QUÉ ES UNA ARTROSCOPIA DE RODILLA

Una artroscopia de rodilla es un procedimiento mínimamente invasivo en el que se introduce una pequeña cámara dentro de la articulación a través de dos o varios pequeños orificios en la piel y permite al cirujano visualizar y tratar las estructuras lesionadas del interior de la rodilla. Se considera cirugía poco invasiva porque permite trabajar sin necesidad de abrir la rodilla, al contrario que en la cirugía clásica convencional.

La duración es variable dependiendo del tipo de lesión o lesiones a tratar, de la gravedad de las mismas y de la habilidad y experiencia del cirujano. Las artroscopias más habituales son las de rodilla y de hombro. De forma habitual una artroscopia de rodilla para la reparación de un menisco puede comprender unos 30-40 minutos. Una artroscopia de hombro tiene una duración algo más variable, entre 60-90 minutos.

 

VENTAJAS E INCONVENIENTES 

Al ser un procedimiento menos invasivo, el dolor postoperatorio es menor y la recuperación es más rápida gracias al hecho de no tener que lesionar otras estructuras (piel, músculos, cápsula articular o ligamentos) para acceder a la articulación. Por esta misma razón es menor el riesgo de complicaciones por la herida quirúrgica y las infecciones.

Esto explica el hecho de que algunas técnicas de cirugía abierta convencional ya se han dejado de hacer, como la meniscectomía abierta, y se realizan todas mediante artroscopia. El resto de lesiones se tratan de forma abierta o artroscópica en función de la experiencia del cirujano.

Los inconvenientes son principalmente desde el punto de vista técnico, es decir, si el cirujano no tiene la habilidad o experiencia necesarias el tiempo de la cirugía se puede alargar más que en una cirugía abierta convencional y de la misma forma pueden surgir complicaciones por no dominar de forma adecuada la técnica.

CUALES SON LOS OBJETIVOS

La artroscopia tiene como objetivo principal visualizar directamente las lesiones, realizar una valoración completa de las mismas y permitir su tratamiento causando el menor daño posible a la articulación, sin tener que abrirla para poder realizar la reparación.

Podríamos decir que la artroscopia, al igual que el resto de técnicas quirúrgicas que se realizan mediante endoscopia (introduciendo pequeñas cámaras en el cuerpo), tiene el objetivo de poder tratar las diferentes lesiones con el mínimo daño colateral posible y sin afectar a los tejidos que se atraviesan.

 

CUÁNDO ES NECESARIA UNA ARTROSCOPIA

La necesidad viene determinada por el tipo de lesión. Pero al tratarse de un procedimiento quirúrgico lo razonable es realizar una intervención mediante artroscopia en aquellas lesiones en los que un tratamiento convencional, racional y escalonado, con medicación, reposo, fisioterapia, infiltraciones con medicamentos o los tratamientos mediante terapias biológicas (como el plasma rico en plaquetas o los concentrados celulares con células madre) no hayan tenido un resultado suficientemente favorable. También en los casos en los que esté indicado directamente una cirugía de rodilla por tratarse de lesiones que no pueden solucionarse de otra forma, como podría ser en algunas roturas completas de un ligamento cruzado.

Desde el punto de vista de qué lesiones de la rodilla se pueden tratar mediante artroscopia, son todas aquellas lesiones de estructuras que estén en el interior de la rodilla, es decir, meniscos, lesiones del cartílago, de la membrana sinovial y de los ligamentos cruzados.

 

CÓMO PREPARARSE PARA UNA ARTROSCOPIA

Nuestro cuerpo debe estar preparado para repararse después de la intervención. Se debe mantener una buena alimentación y una adecuada higiene personal principalmente. En la medida de lo posible se debe evitar la toma de antinflamatorios en los días previos (enlentecen o anulan la curación de los tejidos) y evitar exposición situaciones que nos expongan a sufrir heridas o enfermedades en los días previos (catarros, heridas en la piel, contusiones, etc..).

 

QUÉ TIPO DE ANESTESIA SE UTILIZA

La anestesia a utilizar depende de la lesión a tratar y del tiempo que se precise para su reparación, aunque siempre es decisión del médico anestesista. En el caso de la rodilla lo más habitual es realizar una anestesia parcial sólo de las extremidades inferiores, mediante anestesia espinal o raquídea (generalmente llamada “la epidural” aunque no sea el término correcto). No obstante, dependiendo de las necesidades previstas por el cirujano para la intervención así como de la posible duración de la misma, puede realizarse una anestesia sólo local (menos frecuente) o general

 

TIEMPO DE LA INTERVENCIÓN

Nuevamente el tiempo es variable y depende del tipo de lesión o lesiones a tratar y de la habilidad y experiencia del cirujano. Las más sencillas, como una meniscectomía parcial puede realizarse entre 15 a 30 minutos, pero las más complejas pueden requerir 2 horas o incluso mas tiempo.

Habitualmente, el paciente ingresa en el hospital el mismo día de la cirugía y es dado de alta pocas horas después de la intervención, una vez el paciente mueve correctamente las piernas, el dolor se controla bien y el paciente ha orinado. En aquellos casos en los que sea necesario mantener un control del dolor por vía intravenosa, surjan complicaciones o el equipo quirúrgico así lo considere puede ser necesario un control durante las 24-48 horas posteriores a la cirugía con el paciente ingresado en el hospital.

 

PROBLEMAS Y COMPLICACIONES

Aunque la incidencia es baja, problemas inmediatos tras la intervención pueden ser dolor que no se controle de forma adecuada, inflamación importante y sangrado de la herida.

Entre los problemas a medio plazo se debe destacar, por su importancia, la infección de la herida quirúrgica, lo cual afortunadamente sólo ocurre en un porcentaje muy bajo de pacientes intervenidos mediante artroscopia..

 

¿QUE NOVEDADES ESTÁN APARECIENDO EN EL MUNDO DE LA ARTROSCOPIA?

Durante los últimos 10 años las novedades han ido de la mano del desarrollo de la tecnología con la mejora de las cámaras y del instrumental y los implantes que se utilizan en las diversas técnicas quirúrgicas. Sin embargo, actualmente las principales novedades se están dando con el empleo de terapias biológicas y celulares como complemento a la cirugía con el objetivo de mejorar la curación y reparación de los tejidos. Se consigue de esta manera estimular, con plasma rico en plaquetas y con concentrados celulares que contienen células madre mesenquimales, la capacidad de curación de nuestros tejidos una vez reparados con las intervenciones quirúrgicas