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Las lesiones más frecuentes en el esquiador

El esquí nació en los países nórdicos como medio de transporte de cazadores y pastores, quienes utilizaban listones de madera y un bastón para desplazarse sobre la nieve.

Mientras que el esquí nórdico se ha practicado durante muchos años, solo durante los últimos 50 ó 60 años se ha desarrollado el esquí alpino tal y como lo conocemos hoy en día, convirtiéndose en uno de los deportes de invierno más practicados en todo el mundo, lo que ha provocado un incremento importante de accidentes en las pistas.

¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

Aunque las lesiones más frecuentes son los golpes y contusiones, existen una serie de lesiones características en la rodilla, el hombro y la mano. Además, la aparición del snowboard a nivel popular en la década de los 80 condicionó un aumento de lesiones en la muñeca y clavícula.

Lesiones de rodilla

En la rodilla las lesiones más frecuentes son las del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral interno.

Anatomia de la rodillaLa rodilla es una articulación formada por tres huesos, la parte distal del fémur, la parte proximal de la tibia y la rótula, y estabilizada por cuatro ligamentos, lateral interno, lateral externo y dos cruzados, anterior y posterior. Esta distribución anatómica condiciona un solo eje de movimiento en flexión y extensión, e impide movimientos de lateralidad y rotación.

En las lesiones del ligamento cruzado anterior el mecanismo lesional más frecuente es el giro brusco del cuerpo sobre la tibia produciendo un movimiento de rotación forzado en la rodilla. Esto tiene lugar en caídas del esquiador hacia atrás produciendo una rotación de la tibia sobre el fémur con la rodilla hiperflexionada.

Los síntomas inmediatos son dolor e imposibilidad de caminar.

El tratamiento de la lesión de una rotura de LCA depende la estabilidad que tenga la articulación.

En el caso de tener una inestabilidad de rodilla, la opción es la reparación primaria del LCA. Por lo que generalmente se opta por la opción de la sustitución del LCA dañado por un injerto ligamentoso o tendinoso del mismo paciente, o de banco de tejidos. En dicha intervención utilizamos la aplicación de terapias celulares en la reparación o en el injerto para garantizar la mejor integración ósea del ligamento y disminuir el riesgo de fracaso de la cirugía. Además, si existen otras lesiones condrales (de los cartílagos) o de los meniscos se recomienda tratar los mismos con sesiones posteriores tras la intervención.

Si el paciente tuviera una rotura parcial o distensión del LCA acompañado de una estabilidad de la rodilla, las opciones pueden ser más conservadoras y por tanto no hacer falta llegar a una intervención.

Lesiones de hombro

En el hombro las lesiones más frecuentes son las luxaciones .

La articulación del hombro está formada por la parte proximal del húmero, la clavícula y la escápula. Es la articulación más móvil del organismo y por la forma de los huesos que la componen es muy inestable. Los ligamentos y tendones ayudan a estabilizarla. En las luxaciones se rompen estos elementos estabilizadores y “el hueso sale de sitio”.

Los síntomas son dolor, imposibilidad de movilizar el hombro y deformidad del mismo.

El tratamiento consiste en la reducción inmediata e inmovilización con vendaje. Se realiza valoraciones posteriores, y en caso de persistir el dolor se opta por opciones con terapias regenerativas o con opciones quirúrgicas según el grado de luxación.

Lesiones de mano

En la mano, la lesión más frecuente es el llamado “pulgar del esquiador”.

Se produce por caídas en que el dedo sufre un movimiento lateral brusco, y consiste en una ruptura del ligamento interno que estabiliza la articulación del metacarpiano con la primera falange.

Los síntomas inmediatos consisten en dolor en la zona de ruptura con hinchazón y movilización dolorosa del dedo.

En las lesiones con ruptura completa la primera opción de tratamiento es el realizado con terapias celulares. En estos casos se realizan infiltraciones con una sustancia proliferante (dextrosa) con la que intentamos recuperar la estabilidad de la articulación, es lo que llamamos proloterapia. En ocasiones si existe daño dentro de la articulación por el traumatismo, se asocian infiltraciones con plasma rico en plaquetas o células mesenquimales, dependiendo del daño articular.

La última opción de tratamiento, cuando el resto han fracasado es el tratamiento quirúrgico pues si no cura los movimientos de prensión entre pulgar y resto de dedos (coger una botella, levantar un peso, etc.) no podrán realizarse.

La importancia de la prevención

Las lesiones del esquí se pueden prevenir con un buen entrenamiento previo a la llegada de la temporada.

Sin lugar a dudas un cuerpo que esté en forma es más fuerte y opondrá mayor resistencia a cualquier tipo de golpe o lesión.

Debemos tener en cuenta que las lesiones suelen producirse en las primeras y en las últimas bajadas, debido a que los músculos están fríos o, en el segundo caso, cansados.

Por eso siempre deberíamos realizar un calentamiento previo antes de comenzar nuestra jornada de esquí, lo que preparará a los músculos para el ejercicio (haciendo un mayor hincapié en las rodillas). Asimismo y tras terminar la jornada deberemos hacer ejercicios de estiramiento.

Conviene además prevenir el cansancio, que como ya hemos dicho, es causante de muchas lesiones. Una de las mejores formas de prevenirlo es comiendo bien antes de ir a esquiar y, además, bebiendo abundantemente; resulta conveniente beber aproximadamente cada hora, lo que nos ayudará a mantener lubricadas las articulaciones y músculos, lo que resulta necesario para evitar lesiones.

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