En ocasiones, cuando nos comentan que tenemos una rotura de menisco lo relacionamos directamente con una intervención quirúrgica. Esto es un error frecuente. Sabemos que el 70% de las roturas de menisco no van a necesitar de intervención quirúrgica. Pero como cada caso es único, debemos estudiarlo de forma individualizada.

Lo más importante del diagnóstico es determinar si la rotura del menisco es estable o inestable, y si es o no la causante del dolor que presenta el paciente.

Anatomía de los meniscos

Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas en forma de semiluna que se encuentran en el interior de la articulación de la rodilla. Tenemos dos meniscos en cada rodilla: el menisco interno y el menisco externo.

La función de los meniscos es principalmente de amortiguación y absorción de los impactos que sufre la misma, y la estabilidad de la articulación.

Los meniscos están poco vascularizados, es decir, tienen poco aporte de sangre por lo que si resultan lesionados su cicatrización espontánea es más difícil que si lo fuera en un tejido más vascularizado. La zona roja es la zona más vascularizada y la zona blanca es la menor.

Tipos de roturas del menisco

Existen varios tipos de rotura de meniscos y es importante determinar con cual de ellos nos encontramos mediante el estudio de las imágenes de una resonancia magnética. La forma o patrón de rotura de menisco nos va determinar la estabilidad o inestabilidad de la rotura y por tanto el tratamiento a seguir.

Tipos de rotura de menisco

 

En una rotura estable del menisco, que durante más de 4 o 6 semanas mantiene el dolor e inflamación en la rodilla, y con buenas conservación del resto de la rodilla, existen opciones de tratamiento basadas en la medicina regenerativa, y consisten en estimular la zona de la rotura del menisco para crear una cicatrización del mismo con el aporte de plasma rico en plaquetas (PRP) o de células madre procedentes de la médula ósea o de la grasa.

Una rotura degenerativa del menisco, en el contexto de una rodilla con lesiones en el cartílago o artrosis, es igualmente susceptible a ser tratada, si persisten las molestias, mediante el empleo de plasma rico en plaquetas (PRP) o de células madre procedentes de la médula ósea o de la grasa.

Una rotura inestable del menisco que provoca derrame, bloqueo de la rodilla e incapacidad de flexión o extensión completa de la rodilla, es candidata a cirugía artroscópica para recortar la zona de rotura.

 

Empleo del plasma rico en plaquetas en el tratamietno de las lesiones meniscales se ha demostrado útil en:

  1. En el tratamiento percutáneo y sin cirugía, en las lesiones meniscales, mediante infiltraciones intrameniscales de PRP a través del muro meniscal con guiado mediante ecografía o control de Rayos X.
  2. En la reparación de las lesiones meniscales mediante sutura como ayuda para la correcta cicatrización de los mismos.
  3. En procesos de regeneración meniscal tras una cirugía de meniscectomía parcial, mediante la realización de perforaciones en el muro meniscal para crear una herida sangrante en el muro (zona que se encuentra más vascularizada) y añadiendo PRP a nivel intrameniscal y posteriormente suplementando dicha estimulación con infiltración intrarticular de PRP en las semanas siguientes a la intervención.

Por lo que existen alternativas no quirúrgicas en aquellas roturas estables o degenerativas de los meniscos.

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