Entradas

¿Por qué sigo con dolor después una cirugía de artroscopia de menisco?

Los meniscos son estructuras que tenemos en  el interior de la rodilla y que tienen la función principal de amortiguación. Tenemos dos meniscos, el interno y el externo, que hacen que las superficies de la tibia y el fémur no estén en contacto directo.

Anatomía de la rodilla

Causa 1: Cambio de la distribución de cargas cuando se lesiona un menisco

Cuando tenemos una lesión en un menisco la capacidad de amortiguación del mismo se ve afectada, de tal forma que el cartílago que recubre el fémur y la tibia debe de soportar mayor presión. Si el trabajo que sobrecarga al cartílago se mantiene en el tiempo hace que se dañe y que produzca dolor.

Al realizar una artroscopia para realizar un recorte del menisco o meniscectomía parcial, el resultado final es la diminución de superficie de amortiguación y por tanto mayor carga para el cartílago articular y todo ello puede llevar a un aumento de dolor en la articulación.

Causa 2: Inestabilidad secundaria a la lesión meniscal

Cuando se lesiona un menisco y se realiza una intervención para el recorte del mismo se produce una disminución del espacio intrarticular entre el fémur y la tibia provocando una mayor holgura en la articulación. Esta holgura provoca un “traqueteo” repetido en la rodilla lesionada que provoca dolor y que se manifiesta al realizar actividades de impacto, caminar o incluso realizar vida normal.

Leer más

El esguince de tobillo es definido como una lesión aguda producida por la distensión de los ligamentos de la articulación o la cápsula articular.

El tobillo es con más frecuencia la articulación que más se torsiona o sufre un esguince

¿Quién no ha sufrido en alguna ocasión un giro de tobillo o esguince?

Los ligamentos que rodean la articulación del tobillo aportan una estabilidad o “sujección” articular, favoreciendo un movimiento lineal de la articulación y evitando microtraumatismos o “traqueteo articular”.

Lesión aguda

El mecanismo de  los esguinces de tobillo habitualmente se produce por un mecanismo de torsión en inversión del pie-tobillo ocurre con una frecuencia  aproximada de una lesión por cada 10.000 personas al día.

Mecanismo de inversión del pie-tobillo

Los principales ligamentos que componen la cara lateral del tobillo son el ligamento peroneo-astragalino anterior (LPAA), el ligamento peroneo-calcaneo (LPC) y el ligamento peroneo-astragalino posterior (LPAP). La lesión de los ligamentos laterales del tobillo es la lesión ligamentosa más frecuente en el tobillo. Con el mecanismo de inversión de lesión de tobillo, el LPAA es el primero y frecuentemente el único en lesionarse. Si el mecanismo lesional continúa, puede ocasionar la lesión del LPC y finalmente del LPAP.

En la cara medial del tobillo nos encontramos el ligamento deltoideo. La incidencia de la lesión del ligamento deltoideo varía entre el 40% y el 72% de los pacientes con una inestabilidad lateral crónica previa.

Ligamentos principales del tobillo

 

Dentro de la clasificación de esguinces de tobillo existen una serie de grados de gravedad en  función del daño causado a la estructura ligamentosa. Se clasifican del grado uno al grado tres:

  1. Grado I: es una lesión moderada caracterizada por daño estructural a nivel microscópico, con escaso dolor local.
  2. Grado II: consiste en un desgarro parcial que se corresponde con una lesión moderada en la que se suele producir dolor manifiesto y edema visible, pero sin compromiso de la estabilidad articular.
  3. Grado III: ocasionan una rotura completa del ligamento provocando un edema importante e inestabilidad en la articulación

Lesión crónica

Este tipo de lesiones es importante tratarlas correctamente, con un proceso minucioso e individualizado para el sujeto, ya que aparte de ser un factor de riesgo para futuras lesiones, un mal proceso de recuperación podrá acarrear una inestabilidad al tobillo

Hasta un 20% de los esguinces de tobillo pueden cronificarse produciendo inestabilidad del tobillo, con dolor y esguinces de repetición.

La falta de función del ligamento lateral del tobillo, habitualmente de sus fascículos peroneoastragalino anterior (LPAA) y peroneocalcáneo (LPC), suele ser la causa de la inestabilidad crónica, que lleva en ocasiones a sufrir esguinces de repetición.

La sintomatología habitual suele debutar con dolor, sensación de fallo o poca sujección e inflamación. En ocasiones, se manifiesta como una sobrecarga e inflamación posterior a un esfuerzo o actividad deportiva.

Aquella persona que sufre esguinces de repetición, incluso con mínimos esfuerzos, tiene una alta probabilidad de inestabilidad crónica de tobillo.

Una inestabilidad crónica de tobillo con el paso del tiempo y debido a la actividad diaria a la que se somete a nuestra extremidades inferiores desencadena en alteraciones óseas, alteraciones de cartílago articular e incluso la artrosis.

 

Tratamiento de la inestabilidad crónica de tobillo

Existe un amplio abanico de posibilidades de tratamiento desde el tratamiento conservador hasta la cirugía reparadora con plastia ligamentosa.

El tratamiento conservador de la inestabilidad crónica del tobillo debería incluir :

  • Recuperar rango de movimiento normal de la articulación.
  • Fortalecer la musculatura peroneal para que permita una respuesta rápida en el momento en que se produce una situación que puede conducir a una entorsis del tobillo. Esto se consigue mediante ejercicios contra resistencia en eversión del tobillo.
  • Realizar ejercicios de estiramiento de los gastrocnemios que faciliten una posición del tobillo natural, impidiendo la fase de supinación del pie durante la marcha que se produce cuando presentan una brevedad o acortamiento.
  • Restaurar la propioceptividad del tobillo y el pie en general

Si todas estas medidas han fracasado antes de llegar a una cirugía reparadora de ligamentos del tobillo, utilizamos el tratamiento con proloterapia para recuperar la estabilidad ligamentaria de la articulación.

La proloterapia es una de las opciones para recuperar la estabilidad ligamentaria de nuestro tobillo.

La utilización de dextrosa inyectada en los ligamentos laxos, mal cicatrizados o parcialmente lesionados produce un proceso de inflamación en dichas estructuras y favoreciendo una reacción celular (fibroblastos, células endoteliales, miofibroblastos) que forman nuevos vasos sanguíneos y finalmente van depositando colágeno. Este refuerzo de colágeno en la zona afectada favorece una remodelación estructural de los ligamentos, recuperando su capacidad de sosten y tensándolos.

Proloterapia en cara lateral del tobillo

Tras el proceso de inflamación, proliferación y remodelación el nuevo tejido tiene un aspecto y una función similar al original.

Por lo que no es necesario realizar el tratamiento de forma repetida en el tiempo, el tratamiento consigue recuperar las estructuras de tal forma que funciones con normalidad. Sólo en caso de traumatismo o nueva torsión fortuita sería necesario.

El esquí nació en los países nórdicos como medio de transporte de cazadores y pastores, quienes utilizaban listones de madera y un bastón para desplazarse sobre la nieve.

Mientras que el esquí nórdico se ha practicado durante muchos años, solo durante los últimos 50 ó 60 años se ha desarrollado el esquí alpino tal y como lo conocemos hoy en día, convirtiéndose en uno de los deportes de invierno más practicados en todo el mundo, lo que ha provocado un incremento importante de accidentes en las pistas.

¿Cuáles son las lesiones más frecuentes?

Aunque las lesiones más frecuentes son los golpes y contusiones, existen una serie de lesiones características en la rodilla, el hombro y la mano. Además, la aparición del snowboard a nivel popular en la década de los 80 condicionó un aumento de lesiones en la muñeca y clavícula.

Lesiones de rodilla

En la rodilla las lesiones más frecuentes son las del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral interno.

Anatomia de la rodillaLa rodilla es una articulación formada por tres huesos, la parte distal del fémur, la parte proximal de la tibia y la rótula, y estabilizada por cuatro ligamentos, lateral interno, lateral externo y dos cruzados, anterior y posterior. Esta distribución anatómica condiciona un solo eje de movimiento en flexión y extensión, e impide movimientos de lateralidad y rotación.

En las lesiones del ligamento cruzado anterior el mecanismo lesional más frecuente es el giro brusco del cuerpo sobre la tibia produciendo un movimiento de rotación forzado en la rodilla. Esto tiene lugar en caídas del esquiador hacia atrás produciendo una rotación de la tibia sobre el fémur con la rodilla hiperflexionada.

Los síntomas inmediatos son dolor e imposibilidad de caminar.

El tratamiento de la lesión de una rotura de LCA depende la estabilidad que tenga la articulación.

En el caso de tener una inestabilidad de rodilla, la opción es la reparación primaria del LCA. Por lo que generalmente se opta por la opción de la sustitución del LCA dañado por un injerto ligamentoso o tendinoso del mismo paciente, o de banco de tejidos. En dicha intervención utilizamos la aplicación de terapias celulares en la reparación o en el injerto para garantizar la mejor integración ósea del ligamento y disminuir el riesgo de fracaso de la cirugía. Además, si existen otras lesiones condrales (de los cartílagos) o de los meniscos se recomienda tratar los mismos con sesiones posteriores tras la intervención.

Si el paciente tuviera una rotura parcial o distensión del LCA acompañado de una estabilidad de la rodilla, las opciones pueden ser más conservadoras y por tanto no hacer falta llegar a una intervención.

Lesiones de hombro

En el hombro las lesiones más frecuentes son las luxaciones .

La articulación del hombro está formada por la parte proximal del húmero, la clavícula y la escápula. Es la articulación más móvil del organismo y por la forma de los huesos que la componen es muy inestable. Los ligamentos y tendones ayudan a estabilizarla. En las luxaciones se rompen estos elementos estabilizadores y “el hueso sale de sitio”.

Los síntomas son dolor, imposibilidad de movilizar el hombro y deformidad del mismo.

El tratamiento consiste en la reducción inmediata e inmovilización con vendaje. Se realiza valoraciones posteriores, y en caso de persistir el dolor se opta por opciones con terapias regenerativas o con opciones quirúrgicas según el grado de luxación.

Lesiones de mano

En la mano, la lesión más frecuente es el llamado “pulgar del esquiador”.

Se produce por caídas en que el dedo sufre un movimiento lateral brusco, y consiste en una ruptura del ligamento interno que estabiliza la articulación del metacarpiano con la primera falange.

Los síntomas inmediatos consisten en dolor en la zona de ruptura con hinchazón y movilización dolorosa del dedo.

En las lesiones con ruptura completa la primera opción de tratamiento es el realizado con terapias celulares. En estos casos se realizan infiltraciones con una sustancia proliferante (dextrosa) con la que intentamos recuperar la estabilidad de la articulación, es lo que llamamos proloterapia. En ocasiones si existe daño dentro de la articulación por el traumatismo, se asocian infiltraciones con plasma rico en plaquetas o células mesenquimales, dependiendo del daño articular.

La última opción de tratamiento, cuando el resto han fracasado es el tratamiento quirúrgico pues si no cura los movimientos de prensión entre pulgar y resto de dedos (coger una botella, levantar un peso, etc.) no podrán realizarse.

La importancia de la prevención

Las lesiones del esquí se pueden prevenir con un buen entrenamiento previo a la llegada de la temporada.

Sin lugar a dudas un cuerpo que esté en forma es más fuerte y opondrá mayor resistencia a cualquier tipo de golpe o lesión.

Debemos tener en cuenta que las lesiones suelen producirse en las primeras y en las últimas bajadas, debido a que los músculos están fríos o, en el segundo caso, cansados.

Por eso siempre deberíamos realizar un calentamiento previo antes de comenzar nuestra jornada de esquí, lo que preparará a los músculos para el ejercicio (haciendo un mayor hincapié en las rodillas). Asimismo y tras terminar la jornada deberemos hacer ejercicios de estiramiento.

Conviene además prevenir el cansancio, que como ya hemos dicho, es causante de muchas lesiones. Una de las mejores formas de prevenirlo es comiendo bien antes de ir a esquiar y, además, bebiendo abundantemente; resulta conveniente beber aproximadamente cada hora, lo que nos ayudará a mantener lubricadas las articulaciones y músculos, lo que resulta necesario para evitar lesiones.