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Esguince e inestabilidad de tobillo

El esguince de tobillo es definido como una lesión aguda producida por la distensión de los ligamentos de la articulación o la cápsula articular.

El tobillo es con más frecuencia la articulación que más se torsiona o sufre un esguince

¿Quién no ha sufrido en alguna ocasión un giro de tobillo o esguince?

Los ligamentos que rodean la articulación del tobillo aportan una estabilidad o “sujección” articular, favoreciendo un movimiento lineal de la articulación y evitando microtraumatismos o “traqueteo articular”.

Lesión aguda

El mecanismo de  los esguinces de tobillo habitualmente se produce por un mecanismo de torsión en inversión del pie-tobillo ocurre con una frecuencia  aproximada de una lesión por cada 10.000 personas al día.

Mecanismo de inversión del pie-tobillo

Los principales ligamentos que componen la cara lateral del tobillo son el ligamento peroneo-astragalino anterior (LPAA), el ligamento peroneo-calcaneo (LPC) y el ligamento peroneo-astragalino posterior (LPAP). La lesión de los ligamentos laterales del tobillo es la lesión ligamentosa más frecuente en el tobillo. Con el mecanismo de inversión de lesión de tobillo, el LPAA es el primero y frecuentemente el único en lesionarse. Si el mecanismo lesional continúa, puede ocasionar la lesión del LPC y finalmente del LPAP.

En la cara medial del tobillo nos encontramos el ligamento deltoideo. La incidencia de la lesión del ligamento deltoideo varía entre el 40% y el 72% de los pacientes con una inestabilidad lateral crónica previa.

Ligamentos principales del tobillo

 

Dentro de la clasificación de esguinces de tobillo existen una serie de grados de gravedad en  función del daño causado a la estructura ligamentosa. Se clasifican del grado uno al grado tres:

  1. Grado I: es una lesión moderada caracterizada por daño estructural a nivel microscópico, con escaso dolor local.
  2. Grado II: consiste en un desgarro parcial que se corresponde con una lesión moderada en la que se suele producir dolor manifiesto y edema visible, pero sin compromiso de la estabilidad articular.
  3. Grado III: ocasionan una rotura completa del ligamento provocando un edema importante e inestabilidad en la articulación

Lesión crónica

Este tipo de lesiones es importante tratarlas correctamente, con un proceso minucioso e individualizado para el sujeto, ya que aparte de ser un factor de riesgo para futuras lesiones, un mal proceso de recuperación podrá acarrear una inestabilidad al tobillo

Hasta un 20% de los esguinces de tobillo pueden cronificarse produciendo inestabilidad del tobillo, con dolor y esguinces de repetición.

La falta de función del ligamento lateral del tobillo, habitualmente de sus fascículos peroneoastragalino anterior (LPAA) y peroneocalcáneo (LPC), suele ser la causa de la inestabilidad crónica, que lleva en ocasiones a sufrir esguinces de repetición.

La sintomatología habitual suele debutar con dolor, sensación de fallo o poca sujección e inflamación. En ocasiones, se manifiesta como una sobrecarga e inflamación posterior a un esfuerzo o actividad deportiva.

Aquella persona que sufre esguinces de repetición, incluso con mínimos esfuerzos, tiene una alta probabilidad de inestabilidad crónica de tobillo.

Una inestabilidad crónica de tobillo con el paso del tiempo y debido a la actividad diaria a la que se somete a nuestra extremidades inferiores desencadena en alteraciones óseas, alteraciones de cartílago articular e incluso la artrosis.

 

Tratamiento de la inestabilidad crónica de tobillo

Existe un amplio abanico de posibilidades de tratamiento desde el tratamiento conservador hasta la cirugía reparadora con plastia ligamentosa.

El tratamiento conservador de la inestabilidad crónica del tobillo debería incluir :

  • Recuperar rango de movimiento normal de la articulación.
  • Fortalecer la musculatura peroneal para que permita una respuesta rápida en el momento en que se produce una situación que puede conducir a una entorsis del tobillo. Esto se consigue mediante ejercicios contra resistencia en eversión del tobillo.
  • Realizar ejercicios de estiramiento de los gastrocnemios que faciliten una posición del tobillo natural, impidiendo la fase de supinación del pie durante la marcha que se produce cuando presentan una brevedad o acortamiento.
  • Restaurar la propioceptividad del tobillo y el pie en general

Si todas estas medidas han fracasado antes de llegar a una cirugía reparadora de ligamentos del tobillo, utilizamos el tratamiento con proloterapia para recuperar la estabilidad ligamentaria de la articulación.

La proloterapia es una de las opciones para recuperar la estabilidad ligamentaria de nuestro tobillo.

La utilización de dextrosa inyectada en los ligamentos laxos, mal cicatrizados o parcialmente lesionados produce un proceso de inflamación en dichas estructuras y favoreciendo una reacción celular (fibroblastos, células endoteliales, miofibroblastos) que forman nuevos vasos sanguíneos y finalmente van depositando colágeno. Este refuerzo de colágeno en la zona afectada favorece una remodelación estructural de los ligamentos, recuperando su capacidad de sosten y tensándolos.

Proloterapia en cara lateral del tobillo

Tras el proceso de inflamación, proliferación y remodelación el nuevo tejido tiene un aspecto y una función similar al original.

Por lo que no es necesario realizar el tratamiento de forma repetida en el tiempo, el tratamiento consigue recuperar las estructuras de tal forma que funciones con normalidad. Sólo en caso de traumatismo o nueva torsión fortuita sería necesario.

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