Cómo vivir con artrosis y una buena calidad de vida

 

En la actualidad, la calidad de vida se define como un complejo multifactorial, en donde existen dos elementos importantes que deben cumplirse; el primer elemento hace referencia al concepto de bienestar o satisfacción con la vida a lo que se denomina “felicidad”, sentimiento de satisfacción y estado de ánimo positivo y el segundo está relacionada con aspectos del funcionamiento social, físico y psíquico, siendo la interacción entre ambas lo que determina la calidad de vida “Estado de bienestar”

Según la OMS, la calidad de vida es: «la percepción que un individuo tiene sobre su lugar en la existencia, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en los que vive y en relación con sus objetivos, sus expectativas, sus normas, sus inquietudes. Se trata de un concepto muy amplio que está influido de modo complejo por la salud física del sujeto, su estado psicológico, su nivel de independencia, sus relaciones sociales, así como su relación con los elementos esenciales de su entorno»

La artrosis es una enfermedad que compromete la calidad de vida del paciente por dolor, limitación de movilidad e incapacidad en las fases más avanzadas. Debido al aumento de esperanza de vida y al aumento de la obesidad, la incidencia de la artrosis es cada día mayor, siendo la causa más común de discapacidad en adultos mayores.

A nivel mundial, la OMS estima que la artrosis se convierta en la cuarta causa de discapacidad en el año 2020.

Las estimaciones sugieren que alrededor de 46 millones de pacientes sufren de artrosis en los países desarrollados, más de 50% de los adultos que han cumplido 50 años; en 2030 esta cifra puede llegar a 70 millones de personas.

El envejecimiento activo es una parte importante para poder sumar años y poder mantener esta calidad de vida que tanto valoramos.

La mayor parte de los problemas que se asocian con la vejez son causados por la falta de ejercicio. Los médicos creían que cuando se pasan los 65 años ya no hay que hacer esfuerzos y solían «recetar» una vida normal, que es ver la tele y tirarse en el sillón.

 

 

Esquema del equilibrio de la Calidad de Vida

 

  • El Ejercicio Físico

Según el Instituto Nacional del Envejecimiento, sólo el 11% de las personas mayores de 85 años realizan algún tipo de ejercicio de forma regular, a pesar de que la gran mayoría podrían realizarlo de forma segura e incluso independiente con unas simples pautas.

Sólo el 15% de los mayores de 65 años realizan un entrenamiento de fuerza de forma regular.

Por lo que la combinación del ejercicio aeróbico (caminar, correr, nadar, andar en bicicleta…) y el ejercicio de fuerza (pesas) es la combinación ideal para mantener una buena calidad de vida. Es importante la adaptación del ejercicio a cada tipo de persona.

 

  • Una Equilibrada Nutrición

La OMS nos dice que elijamos unos alimentos con buenas propiedades nutricionales, evitando consumir aquellos platos preparados, alimentos procesados, alimentos envasados con azúcares añadidos, bebidas azucaradas y alcohol.

Como bien decía Hipócrates «Que tu comida sea tu medicina y la medicina tu comida».

En el envejecimiento se cuidar el consumo de alimentos ricos en proteínas de alta calidad como las legumbres y el pescado, moderando el consumo de carnes.

Debemos vigilar el aporte de calcio mediante el aporte de alimentos lácteos y frutos secos.

Y en caso de necesitar realizar una suplementación es recomendable que acuda a un especialista para ello.

 

  • El Sueño y Descanso

Las personas se pasan cerca de un tercio de la vida durmiendo, y es algo que hacemos cada día, por lo que alteraciones en el sueño pueden afectar al desarrollo diario de la vida cotidiana.

El sueño está considerado como algo vital para la salud de las personas.

Con el paso de los años, los seres humanos experimentan cambios en su organismo y en su vida. Uno de esos cambios es la alteración del sueño que se produce con la edad, adquiriendo mayor dificultad para poder dormir.

Para mantener una buena higiene del sueño se debe evitar consumir bebidas con cafeína, alcohol y tabaco antes de ir a dormir. Se debe además, consumir una cena ligera. La reducicción del consumo de líquidos cuando se va acercando la noche es importante para evitar estímulos diuréticos mientras se está durmiendo

La realización de ejercicio  físico, pero en horario lejano al de ir a dormir, favorece el sueño y así se evita el dolor de músculos al acostarse. Favorecer un entorno confortable con temperatura, ruido y luz adecuadas. Y, dejar los malos pensamientos y preocupaciones fuera de la cama, teniendo la mente despejada a la hora de acostarse.

 

 

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