En ocasiones nuestros hijos acuden quejándose de un dolor en las rodillas sin haber sufrido ningún golpe o esguince previo, y muchas veces coincide que están dando el estirón.

            El dolor en la rodilla aparece sin antecedentes traumáticos y sin hinchazón. Incluso en ocasiones le impiden realizar la actividad física que más les gusta. En este momento es cuando nos preocupamos y vemos que realmente el niño demanda la atención por un problema agudo en su rodilla.

            Para poder entender cuales son las causas más comunes primero debemos conocer la anatomía de la rodilla del niño en crecimiento.

Anatomía de la rodilla en el crecimiento

            La rodilla es la articulación que absorbe todos los impactos provocados por el caminar, correr, saltar, agacharse… por ello es la articulación que con mayor facilidad se lesiona. La rodilla es una articulación compuesta por 4 huesos (tibia, peroné, fémur y rótula), 2 meniscos, tendones y ligamentos.

            Para que el desarrollo óseo se complete existen unas líneas de crecimiento que se encuentran en los extremos de los huesos largos como el fémur, la tibia y el peroné. Las líneas de crecimiento son también llamadas núcleos de osificación o físis.

Figura 1. Tiempo aproximado de fusión de las líneas de crecimiento en niños

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El deterioro de las articulaciones con el paso de los años

El deterioro articular afecta principalmente al cartílago, hueso, ligamentos, tendones y otras estructuras específicas como los meniscos, disminuyendo la capacidad funcional y produciendo dolor.

Cuando se produce el deterioro del tejido específico provoca dolor, inflamación y limitación en las actividades habituales. Este deterioro no se produce de la noche a la mañana, se va  produciendo de forma progresiva con el uso de las articulaciones.

El deterioro articular está cada día más presente debido al aumento de la esperanza de vida en la población. El preservar de la mejor manera nuestras articulaciones y poder mantener una calidad de vida es nuestro objetivo.

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¿Por qué sigo con dolor después una cirugía de artroscopia de menisco?

Los meniscos son estructuras que tenemos en  el interior de la rodilla y que tienen la función principal de amortiguación. Tenemos dos meniscos, el interno y el externo, que hacen que las superficies de la tibia y el fémur no estén en contacto directo.

Anatomía de la rodilla

Causa 1: Cambio de la distribución de cargas cuando se lesiona un menisco

Cuando tenemos una lesión en un menisco la capacidad de amortiguación del mismo se ve afectada, de tal forma que el cartílago que recubre el fémur y la tibia debe de soportar mayor presión. Si el trabajo que sobrecarga al cartílago se mantiene en el tiempo hace que se dañe y que produzca dolor.

Al realizar una artroscopia para realizar un recorte del menisco o meniscectomía parcial, el resultado final es la diminución de superficie de amortiguación y por tanto mayor carga para el cartílago articular y todo ello puede llevar a un aumento de dolor en la articulación.

Causa 2: Inestabilidad secundaria a la lesión meniscal

Cuando se lesiona un menisco y se realiza una intervención para el recorte del mismo se produce una disminución del espacio intrarticular entre el fémur y la tibia provocando una mayor holgura en la articulación. Esta holgura provoca un «traqueteo» repetido en la rodilla lesionada que provoca dolor y que se manifiesta al realizar actividades de impacto, caminar o incluso realizar vida normal.

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