¿Por qué sigo con dolor después una cirugía de artroscopia de menisco?

Los meniscos son estructuras que tenemos en  el interior de la rodilla y que tienen la función principal de amortiguación. Tenemos dos meniscos, el interno y el externo, que hacen que las superficies de la tibia y el fémur no estén en contacto directo.

Anatomía de la rodilla

Causa 1: Cambio de la distribución de cargas cuando se lesiona un menisco

Cuando tenemos una lesión en un menisco la capacidad de amortiguación del mismo se ve afectada, de tal forma que el cartílago que recubre el fémur y la tibia debe de soportar mayor presión. Si el trabajo que sobrecarga al cartílago se mantiene en el tiempo hace que se dañe y que produzca dolor.

Al realizar una artroscopia para realizar un recorte del menisco o meniscectomía parcial, el resultado final es la diminución de superficie de amortiguación y por tanto mayor carga para el cartílago articular y todo ello puede llevar a un aumento de dolor en la articulación.

Causa 2: Inestabilidad secundaria a la lesión meniscal

Cuando se lesiona un menisco y se realiza una intervención para el recorte del mismo se produce una disminución del espacio intrarticular entre el fémur y la tibia provocando una mayor holgura en la articulación. Esta holgura provoca un “traqueteo” repetido en la rodilla lesionada que provoca dolor y que se manifiesta al realizar actividades de impacto, caminar o incluso realizar vida normal.

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En ocasiones, cuando nos comentan que tenemos una rotura de menisco lo relacionamos directamente con una intervención quirúrgica. Esto es un error frecuente. Sabemos que el 70% de las roturas de menisco no van a necesitar de intervención quirúrgica. Pero como cada caso es único, debemos estudiarlo de forma individualizada.

Lo más importante del diagnóstico es determinar si la rotura del menisco es estable o inestable, y si es o no la causante del dolor que presenta el paciente.

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